Un viaje sobre ruedas hasta un rinconcito llamado Patate

Nuno Acosta

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Datos importantes
Presupuesto:
Más $200
Tiempo recomendado:
2 días

Un viaje sobre ruedas hasta un rinconcito llamado Patate

Feriado en Ecuador significa road trip. Agarrar una maleta y recorrer las carreteras del Ecuador para conocer nuevos rincones. Hacía tiempo que no hacíamos uno sobre ruedas así que aprovechamos la oportunidad de ese día extra para llegar más lejos. Somos una familia de 3 que documentamos nuestros viajes en @familyticket, nos acompaña siempre nuestro bebé de 2 años. Habíamos aplazado algún tiempo el viaje a Tungurahua por la zona de Baños para recorrerlo en familia. Así que nos pusimos a googlear y encontramos un rinconcito del país que se veía tan acogedor que armamos maletas y cargamos gasolina. Nuestro siguiente destino: Hacienda Manteles en Patate, provincia de Tungurahua.

Para llegar a Patate desde Guayaquil hay que cruzar la provincia del Guayas, la de Chimborazo hasta la de Tungurahua. Son 6 horas de viaje en carro. Salimos a las 9 de la mañana luego de recargar gasolina en la Primax de Entre Ríos. Cruzamos Durán y nos enrumbamos en las carreteras del Guayas que están en perfectas condiciones. En general todo el camino está muy bueno, salvo pequeños tramos afectados por alguna filtración de la montaña, le damos un 9.5/10 a nuestros caminos.

Nos detuvimos a la entrada de Bucay que es un pueblito del Guayas que limita con Chimborazo. Ahí nos encontramos el restaurante al paso La Salitreñita en donde nos prepararon un desayuno con bolón, huevo y café. Le pedimos jugo de naranja y lo preparó. Mucho amor y sazón para nosotros. Un poco más adelante compramos coco helado y guineo orito para nuestro bebé. Todo natural y orgánico. Ahora estábamos listos para subir a la sierra.

El camino de la montaña brinda una vista espectacular. Es un carretero de una vía de ida y otra de regreso, así que habrá tramos en los que se congestione el paso por las curvas. Nos tocó ir despacio detrás de un par de camiones, pero el resto del camino fue sin pausas. Algo que nos encanta es lo colorido de los paisajes. Las plantaciones hacen que los terrenos cambien de colores y aromas. Te puedes detener en pueblos para disfrutar la vista con calma.

En particular nos parece que Chimborazo ofrece una de las mejores vistas en carreteros. A las afueras de Riobamba el camino tiene vista directa al volcán Chimborazo, en la tarde la luz le da tonalidades al cielo y de pronto parece que estás conduciendo en el paraíso. Sin duda está en nuestro top 3 de paisajes de carreteras del Ecuador (con las Lagunas del Atillo y el valle del Cajas). Es una maravillosa experiencia para compartir en familia.


En Tungurahua nos dirigimos a Patate, un cantón de la provincia con un clima frío delicioso. Llegamos a la Hacienda Manteles que queda en la montaña. El camino de llegada está lleno de curvas con vista a Baños. Escogimos una hacienda hostería porque buscábamos desconectarnos de todo y reconectarnos con la naturaleza. Nuestra habitación tenía una vista panorámica a la montaña y al majestuoso volcán Tungurahua. Hay que ser paciente con el gran volcán que solo se deja ver en las tardes cuando el cielo se despeja. Su capricho vale la pena porque un par de veces al día podíamos ver su nevado a la distancia.

En segundo día desayunamos en la casa comunal y nos dirigimos a la cascada de la hacienda. Una caminata de 45 minutos, pero con pausas y pasos de bebé llegamos en 1 hora y 15 minutos. El camino valió la pena Las cascadas tienen un poder mágico. Solo escucharlas a la distancia te llenan de energía. Era la primera cascada de nuestro hijo así que teníamos muchas ganas de ver su expresión. Le decía “yuya” y pensaba que era lluvia.

Hubo tiempo para picnic, para descansar, encontramos moras salvajes, vimos sandías de huerto y enterramos nuestras botas en el lodo. Cada flecha que nos dirigía a la cascada era un nuevo impulso para alcanzarla. Al volver nuestro pequeño cayó rendido. Así que a pesar de que el camino de regreso era más fácil, llevar este cuerpito satisfecho por la aventura es un arduo trabajo. Los padres sabrán a lo que nos referimos. Patate está a casi 2.000 metros sobre el nivel del mar así que cada pisada cuenta.

Así pasamos nuestros días: Fuimos a visitar a la llama que pasta al pie de un árbol. Acariciamos a los caballos de la hacienda. Tomamos chocolate caliente en el columpio esperando que la niebla nos regale una sonrisa del volcán Tungurahua. Vimos dos atardeceres en nuestra estadía. No quisimos salir de la hacienda.

Sabíamos que el viaje de regreso nos regresaría a la ciudad, pero por dos días solo quisimos existir en estos lugares especiales que tiene Ecuador. Nos vamos con ganas de seguir regresando, de decir que estamos disfrutando de viajes de descubrimiento, que estamos mostrando nuestro mundo a nuestro hijo. Junto a nosotros, él vive viajando.

A nuestro regreso pasamos por Ambato, porque no podíamos dejar de comprar Pan de Ambato. Vimos el atardecer en el carretero, un cielo imponente que cambia de tonalidades a cada curva. A veces es dorado, a veces es lila. El viaje de vuelta a Guayaquil fue tranquilo. Nos abastecimos en la gasolinera Primax a las afuera de Riobamba. Hasta el próximo road trip seguiremos pensando, ¿dónde deberíamos ir ahora?

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Más $200
Tiempo recomendado:
2 días
Experiencia relatada por:
Nuno Acosta

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