Pasochoa Nocturno

Leonardo Idrobo

Leer la experiencia

Datos importantes
Presupuesto:
Menos de $100
Tiempo recomendado:
2 días

Pasochoa Nocturno

Como de costumbre, el Refugio de Vida Silvestre Pasochoa organiza anualmente un ascenso nocturno al Volcán Pasochoa que se encuentra a una altura de 4200 msnm. Esta caldera volcánica está ubicada en la parroquia de Uyumbicho, que pertenece al cantón Mejía a 45 km de la ciudad de Quito. Su cráter está copado de un hermoso y amplio bosque andino que es ahora considerado como un santuario de vida silvestre.

Agradecidos por la invitación a compartir esta cumbre, el team @RUTAVIVA se alistó para disfrutar de una gran experiencia, no sólo por recorrer una cumbre muy hermosa, sino por hacerlo para ver el amanecer mientras llegamos a lo más alto de este volcán.

La hora de encuentro fue a las 18h00, y recibimos una charla informativa donde los guardaparques nos indicaron varias instrucciones, entre ellas cuidar la vida silvestre dentro de esta reserva, explicándonos el trabajo que ellos realizan por preservar la misma.

Fue una conferencia muy interesante donde todos aprendimos mucho. Varios no se dan cuenta del gran esfuerzo que es poder tener un hábitat saludable: sea dentro de una reserva ecológica, un refugio de vida silvestre o un parque nacional. Este tipo de actividades ayudan mucho a concientizar a la gente para preservar la naturaleza y realizar un deporte responsable.

Una vez que terminamos de escuchar la charla procedimos a calentar nuestro alimento antes de irnos a dormir. Llevamos sólo un sleeping bag ya que realizaríamos un vivac dentro del refugio con techo cubierto.


Ya era hora de dormir. Apagamos las luces, porque saldríamos alrededor de las 11 de la noche. Aún se escuchaban algunos rumores entre la penumbra de aquellos que vivían una aventura así por primera vez. Muy pocos lograban conciliar el sueño por la expectativa de una aventura única, que tenía por objetivo ver el amanecer en la cumbre del Pasochoa.

El tiempo voló y ya era hora de levantarnos. En 20 minutos salimos, así que había que levantarse rápido, dejar las maletas acomodadas y ordenadas; tomar un pequeño refrigerio para coger fuerzas y unirnos al grupo que ya nos estaba esperando fuera.

Una vez preparados y ansiosos, recibimos las ultimas indicaciones y nombramos a los líderes de grupo. Parte del team RUTAVIVA fue abriendo el camino y otros apoyando más atrás para que nadie se quede, ya que había mucha gente nueva en este excursón.

El objetivo era que todos podamos alcanzar la cumbre, así que fuimos a un paso moderado para no dejar atrás a nadie y que todos puedan cumplir su objetivo. Hicimos paradas obligatorias cada 30 minutos para esperar que el grupo se vaya reintegrando con los podían quedarse atrás.

Algunos muchachos tenían buen ritmo mientras que a otros si les costó un poco más de esfuerzo. Muchos aventureros tenían su primera experiencia en montaña, así que a algunos les costó bastante.

Este primer tramo fue cálido y húmedo, porque nos encontrábamos en el Valle de los Chillos y la primera parte del bosque tiene un clima templado. Llegamos a la pampa donde nos reunimos a esperar que todos lleguen y hacer un grupo completo.

Se dio la disposición de que adelante vaya un grupo un poco más experimentado y que atrás se queden algunos líderes acompañando al resto del grupo y colaborando con los guardaparques que también estaban de guías. Allí estiramos un poco las piernas y nos tomamos un pequeño descanso para comer algo e hidratarnos.

Nuevamente con fuerzas, retomamos nuestro recorrido. Ya habíamos pasado lo más difícil: el pajonal. De pronto, nos invadía un poco de adrenalina porque podíamos ver el cielo lleno de estrellas cubriendo nuestra aventura hacia la cumbre.

Era alrededor de la una de la mañana y seguíamos avanzando a paso moderado. Por la cantidad de gente, íbamos haciendo paradas cada cierto tiempo hasta que los primeros vayan avanzando hasta la zona de escalada. Fue aquí donde el trayecto se tornó más lento, pues la roca que había que subir tiene un grado medio de dificultad y hay que subir con cierto cuidado.


Fue algo difícil para algunos, pero muy entretenida, porque es ahí donde se pone a prueba la solidaridad del equipo. Entre todos nos ayudamos para poder subir, y claro, las fotos en la roca fueron lo mejor de la ruta antes de llegar a la cumbre.


¡Ya veíamos la ciudad desde las alturas! Sin duda, fue un momento para admirar y reflexionar: somos tan minúsculos vistos desde tan alto y viceversa. De repente, uno de nuestros compañeros que no pudo acompañarnos, nos llamó en ese momento a contar que, desde su casa, alcanzaba a divisar las linternas en fila subiendo la montaña. ¡Qué gusto que sentí!

Estábamos cerca de nuestro objetivo, pero también estaba empezando a amanecer. Quizás el paso lento, por ayudar a todos a cumplir la meta, nos retrasó un poco… pero eso no impidió que lo disfrutemos. Llegamos a la ante cumbre viendo cómo el sol empezava a salir. No importaba que aún no estemos en el punto más alto del volcán. Lo que importaba, en ese momento, era compartir el amanecer juntos como grupo. Nos sentamos a disfrutar de este gran amanecer, algunos nos abrazamos y otros se les encharcaban los ojos de ver tan lindo espectáculo.

Qué gusto sentir ese espíritu aventurero de todos, alimenta el alma y alegra el corazón. De todos los que habíamos iniciado la travesía, quedamos cerca de 20 que habíamos llegado hasta la ante cumbre, pero no podíamos quedarnos con las ganas de alcanzar la cumbre máxima. Aunque varios estaban agotados, la fuerza de equipo fue lo primordial y todos se llenaron de valor para continuar.

“¡Vamos por esa cumbre muchachos!” fue la voz de aliento que dio Sebastián mientras continuábamos. Tocaba desescalar una parte de roca para volver a subir otro tramo al frente y llegar a la cumbre.

Ya nos dolían un poco las piernas, pero estábamos cada vez más cerca. No faltaba mucho, pero este último tramo era bastante empinado. Hasta que al fin!... Después de la última escalada, llegamos al punto más alto del Pasochoa a 4200 msnm.

Qué gran aventura, de seguro vale la pena repetirla… pero ahora con luna llena.


Datos importantes
Presupuesto:
Menos de $100
Tiempo recomendado:
2 días
Experiencia relatada por:
Leonardo Idrobo

Unete a nuestra familia de viajeros

Si te encanta viajar este es el lugar para ti. Conoce nuestros beneficios, y si deseas escribir para el blog escríbenos a info@viveviajando.ec

Remuneración por experiencia relatada.

Acceso a eventos
exclusivos de viajes

Exposición en nuestros medios digitales