Amazonía exclusiva y personalizada

Ambar Lopez

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Datos importantes
Presupuesto:
Medio - $150
Tiempo recomendado:
Tres días

Amazonía exclusiva y personalizada

La “nueva normalidad” en el turismo exige distanciamiento social, uso comunitario de mascarilla y evitar aglomeraciones. Pero, ¿aplican estos protocolos en las zonas más remotas de Ecuador?, ¿Cómo se lo vive en la amazonía?. En esta edición, te cuento cómo fue mi experiencia al visitar la amazonía en época de Covid-19 y cómo pude hacer para personalizar mi experiencia en este lugar con todos los protocolos de bioseguridad.

Paulatinamente vamos acostumbrándonos a vivir con la presencia del SARS-COV-2 en nuestras vidas y ha llegado a revolucionar la forma en que estudiamos, trabajamos y viajamos. Hemos desarrollado hábitos y costumbres que hasta antes de marzo de este año nos hubiesen parecido irrisorias. Al vivir en una ciudad, he aprendido a hacer de estos protocolos parte de mi rutina diaria en mis actividades cotidianas. Sin embargo, quise descubrir cómo se maneja esta “normalidad” en las locaciones donde por sí no hay confinamiento y el virus ha tenido muy poca presencia… ¡Que mejor que la amazonía ecuatoriana para vivir esta experiencia!

Decidí entonces buscar un lugar donde se podrían cumplir  los protocolos sanitarios al recorrer amplios senderos y ríos por mi cuenta, mientras se contempla fauna y flora endémica  con absoluto distanciamiento social. Luego de una larga investigación, y varios lugares que tiene para visitar Ecuador, decidimos dirigirnos a la localidad de Ahuano, en la provincia del Napo.

Desde la ciudad de Quito, tomando la Ruta E20-E45 son 4 horas y media para llegar a este precioso lugar, mientras que si se toma la ruta de Baños-Puyo E30-E45 te tomarás cerca de 6 horas. Si vienes de Guayaquil, el viaje te puede tomar 8 horas, viniendo por E487 hasta Riobamba y luego tomando la ruta de Baños–Puyo. El viaje lo hicimos por el sector de Papallacta en concordancia de que todos los cantones se encontraban en semáforo amarillo.

La carretera se encontraba en excelente estado, exceptuado un par de trayectos que tenían algunas fallas por las constantes lluvias, mucho mejor si puedes planificar el viaje en horas de luz para que puedas disfrutar de la vegetación, varias cascadas y unas excelentes rutas de escalada en roca en el sector de Cuyuja, que quedarán para visitarlas en otra oportunidad. Finalmente, luego de tres horas de viaje, hicimos una parada de descanso en la Primax de Archidona (https://goo.gl/maps/coJFw4wX4ECnFsTc9) para recargar combustible, comprar algunas bebidas, snacks y estirar las piernas para continuar con nuestro viaje en la amazonía.

Conducir con mascarilla en un clima húmedo puede ser un poco cansado, sin embargo con ventilación adecuada el viaje se hace más llevadero. Es importante siempre respetar las regulaciones locales que constantemente se monitorean al ingreso de todos los poblados.  La amazonía cuenta con pocos casos de COVID-19 a diferencia de las grandes ciudades, y a pesar de contar con una menor probabilidad de contagio que en el supermercado, la oficina o cualquier punto concurrido de la ciudad; debemos ser viajeros responsables y respetar los protocolos de bioseguridad en todo momento.

Luego  de una hora de viaje, y con una carretera mucho más vacía que lo habitual, llegamos a Puerto Misahuallí, donde me sorprendió la tranquilidad de esta localidad. Regularmente este lugar está lleno de guías turísticos que te ofrecen visitar las comunidades quechuas y navegar por el Río Napo, pero sólo pude contemplar a sus famosos monos que saltaban sobre los árboles. Finalmente, el tramo que conduce a Puerto Napo y Ahuano fue un viaje muy tranquilo en el clima tropical amazónico, prácticamente sin vehículos.

Una vez que parqueamos el auto, nos desplazamos hacia la Casa del Suizo, un hermoso hotel lodge que se encuentra a orillas del Rio Napo (http://www.casadelsuizo.com/), mismo que iba a ser nuestro alojamiento y base para las expediciones en la selva durante tres días. Para acceder al hotel, es necesario tomar una lancha a motor durante 20 minutos a través del inclemente Rio Napo, donde nos sorprendió la limpieza que hacían a la lancha, asientos, chalecos salvavidas, el uso de mascarilla y que solo viajaríamos nosotros con el guía. Al llegar al hotel, continuaron los protocolos al llenar una forma de sintomatología previa, lavado de manos y nos condujeron a nuestra habitación.

El hotel estaba funcionando a un 30% de su capacidad y existía distanciamiento inclusive entre las habitaciones, lo que brindaba ya una sensación de exclusividad. La habitación estaba muy bien desinfectada, sin embargo, yo llevé mis propias sábanas, toallas y fundas de almohada. A la final, sentirme segura me iba a permitir disfrutar más de la experiencia.

Al estar en medio de la selva, no hay opciones de comida que puedas escoger y mucho menos ordenar. Así que contraté el servicio de buffet que brindaba el hotel, el cual consistía en comida ilimitada con varias opciones y las bebidas se cobraban aparte. Me preocupaba la idea de que otros huéspedes vayan a estar cerca de la comida preparada, sin embargo, el sistema de buffet lo han modificado colocando una pantalla entre los comensales y la comida.

El staff del hotel es el encargado de servir la comida que tú le señalas, si bien quita un poco la experiencia del buffet, creo que todos coincidíamos que era la mejor forma de garantizar protocolos sanitarios al momento de comer. La variedad gastronómica era exquisita y durante mi estancia probé una fusión entre comida de costa, sierra y amazonía. Pescado de río en salsa de champiñones, bolones de verde con queso local, mousse de guayusa, y pancakes de yuca fueron mis favoritos. La comida obtuvo una de las notas más elevadas de mi experiencia.

Las instalaciones de la Casa del Suizo son espectaculares. La mayoría de habitaciones tienen vista al Río Napo y una hamaca donde puedes relajarte con el sonido del río que va suavemente avanzando por la amazonía. Además, el hotel cuenta con una refrescante piscina justo alado del río y una lista de actividades para poder realizar durante tu estancia. No era frecuente coincidir con otros turistas, y durante mi estancia fueron muy escasas las veces que coincidí con otras personas, lo cual seguía aumentando mi sensación de tener el resort para mí sola. En lo que compete al descanso, al inicio fue un poco inusual dormir con el fondo del sonido de río, pero paulatinamente fui descubriendo paz en ese sonido que me permitió dormir y descansar mucho mejor.

Si bien lo glamuroso del lodge me estaba encantando, la experiencia amazónica debía estar acompañada de aventura y recorridos en la selva. Había ya planificado algunas actividades, pero en la amazonía todo depende del clima. Arrancamos con un recorrido por el Rio Napo en tubbing, unas boyas inmensas donde se siente la adrenalina de ir en descenso a la velocidad de la corriente del río.

Eso sí, es mandatorio para cualquier actividad realizarla con un guía comunitario y gente experta, hay que tener mucho respeto a la naturaleza. Luego hicimos una caminata por un bosque primario donde pudimos conocer sobre plantas medicinales y el uso que las personas de la comunidad le dan. Nos comentaron que ellos estaban consumiendo un té basado en una planta «Chuchuguaza», misma que tiene propiedades antisépticas y reforzaba el sistema inmunológico ante el Covid-19. El día siguiente el clima mejoró y pudimos recorrer una comunidad indígena y visitar el Amazoo, un centro de rescate animal que se lo hace a través de lancha a motor, me sentí entrando a Jurassic Park y fue una experiencia muy interesante.

Finalmente, hicimos un recorrido único para poder contemplar caimanes en estado silvestre. Nuestro guía experto fue preparado, y hasta les dio de comer a los reptiles. Poder realizar estas actividades en completa soledad, fue una experiencia absolutamente inolvidable y mágica en la amazonía.

Luego de haber pasado dos noches en el hotel  y haber tenido inolvidables experiencias en la selva, llegó el triste momento de despedirme. Una vez más me sentía prácticamente sola y la lancha nos esperaba en la orilla del río para el último viaje hasta Ahuano. Nuestro guía que nos había acompañado en la mayoría de experiencias, nos comentaba que si bien existían muy pocos casos en el área de COVID-19, ellos cumplen todos los protocolos de bioseguridad para que los turistas vuelvan de a poco, ya que el turismo es su principal fuente de ingresos y ha sido afectada enormemente con la pandemia en el país. Concluimos comentando que efectivamente el riesgo era mínimo en ese tipo de lugares, y ahora las experiencias tienen que ser absolutamente personalizadas y exclusivas para garantizar los criterios de distanciamientos social.

El retorno fue de lo más tranquilo con la carretera totalmente despejada. En el camino algunos puestos de deliciosas frutas seducían a propios y extraños, creo que es importante ahora más que nada apoyar el desarrollo de la economía local. Compré deliciosos verdes, mandarinas, naranjillas, y pude observar en las personas de la localidad que se sentían alegres al ver que nuevamente el turismo empezaba a moverse en el país. Hicimos una parada en Tena para comprar bebidas, y pude constatar que la ciudad estaba de igual forma abandonada, espero que pronto esta zona se llené nuevamente de visitantes. El regreso fue un poco más corto y relajado, talvez por la paz que sentí esos días en la amazonía.

Recorrer la amazonía en tiempos de COVID-19 fue una experiencia que sobrepasó mis expectativas. Si bien había visitado varias veces este destino, recorrerlo sin otros turistas, con rutas personalizadas y con la exclusividad necesaria que garantiza el distanciamiento social, fue una de las experiencias más bellas que he tenido. Este tipo de turismo es necesario en esta nueva normalidad y considero una oportunidad para rediseñar las experiencias en este tipo de lugares alejados de nuestro país.

La cordialidad y amabilidad de la gente local me agradó mucho, quienes se esfuerzan para que vivas al máximo tus recorridos. La comida y sus nuevos protocolos nos hicieron ver que no todo está escrito y que si todos colaboramos es posible hacer turismo y al mismo tiempo cuidar de nuestra salud. Esta es la nueva normalidad, y aquí entre nos, me gusta más que la antigua!!!

Datos importantes
Presupuesto:
Medio - $150
Tiempo recomendado:
Tres días
Experiencia relatada por:
Ambar Lopez

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